- Título: Bella durmiente
- Autor: Miriam Reyes.
- Nacionalidad: española.
- Editorial: Hiperión.
- Año: 2004.
- Género: poesía
Miriam Reyes es una mujer. Miriam Reyes es una poeta. Ella sabe de ambas circunstancias y las usa en su obra. Actualmente vemos como cualquier cosa que escriba una mujer sobre sí misma (ya sea sobre su cuerpo, su relación con su entorno, hombres o mujeres) está mal visto. Se dice que hay un exceso de poesía de género. Sin embargo, Reyes es un ejemplo de la mujer que usa su yo poético femenino para crear un libro sólido y no por ello menos cargado de sensualidad o feminidad.
Los versos de Miriam Reyes están llenos de sentidos, dos o más, y esos versos construyen poemas que recuerdan la voz de Plath, no sólo la voz poética, sino su propia figura (el horno es un elemento al que se recurre). No obstante, es una voz nutrida también de otros muchos poetas españoles, no necesariamente mujeres.
¿De qué hablamos cuando decimos “poesía femenina”? ¿De decir clítoris, decir puta, decir coño? Creo que no. Hablamos de poesía femenina cuando el hecho de que el yo poético se desarrolle en su feminidad pone un plus a la poesía universal. Es decir, explora territorios desconocidos, completamente olvidados por la historia de la poesía.
Cuando Reyes dice “Mi cuerpo / qué harían con mi cuerpo / quién”, encuadramos sus versos como si los dijera una mujer, pero si cerramos los ojos, los prejuicios desaparecen y se viste en ese cuerpo desnudo la realidad múltiple del lector. Es femenina, además de cuando el lector la coloca como femenina, cuando se reconoce en un participio de género femenino (enfundada, desvalijada, sensata, comprensiva, abnegada, egoísta) o en una protagonista femenina (la propia Bella Durmiente, Cenicienta, Alicia).
Hablar de los niños que no nacerán de nuestro vientre o usar la imagen de “madre castradora” se atribuye obligatoriamente a la mujer, y se denosta por el simple hecho de usarse. Si una poeta quiere crear una imagen con el cuerpo, con la reproducción, hablará del útero o de la madre culpable que no quiere dar vida, necesariamente, no de la próstata ni de los testículos, no porque no quiera, sino porque habla de lo que experimenta, usa los elementos que tiene más a mano.
Aun así, creo que hacer una defensa del yo poético femenino reduce la fuerza intrínseca de los versos de Miriam Reyes, que con Bella Durmiente (Hiperión, 2004) quedó finalista del XIX Premio de Poesía Hiperión de ese mismo año. Reyes es vitalista y pesimista, es luminosa y oscura, es exacta y difusa.
Voy a dejaros un poema para que juzguéis vosotros mismos.
Nos apegamos demasiado a los hombres
esas criaturas bidimensionales e inocentes
a su piel
adherente como una tela de araña.
Me quedaría allí hasta que no dejase nada de mí
nada.
Hasta que empezamos a pesarles
como si de pronto engordásemos.
Entonces nos preguntamos
qué paso y
cuándo.
Inevitablemente nos ponemos
éticas patéticas pelenpenpéticas
pesadas peludas pelenpenpudas
no salen canas arrugas
caries estrías verrugas
la sangre no circula.
Nos explota por dentro.
Se llevan nuestra piel pegada a tiras
y en sus manos algún órgano fácil de vender.
En realidad no saben lo que hacen
sólo quieren liberarse de la carga.
El último poemario de Miriam Reyes es Desalojos (Hiperión, 2008).