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A. Bañares: “Todos somos de alguna manera los escritores de nuestra propia vida”

Adriana Bañares Camacho. (Por Óscar R. Cardeñosa, foto cedida para esta entrevista)

Cuando entrevistas a Adriana Bañares Camacho (Logroño, 1988) no parece que estés mandando y recibiendo emails, sino teniendo una conversación de bar con una amiga. Su lenguaje hipertextual (no para de poner enlaces a las cosas que dice -casi todos han sido respetados en esta entrevista-) y su capacidad reflexiva en la pantalla del ordenador hacen obligado preguntarle por la existencia de nuevos géneros literarios gestados en Internet. Para ella, por lo que comprobamos, hasta la conversación es un nuevo género. Ganadora de la X Beca de Jóvenes Artistas con Proyección del Ayuntamiento de Logroño, el año pasado salió a la luz su segundo libro La niña de las naranjas, Palabra de Awixumayita (Ediciones Emilianenses, 2010), un libro generado a partir de entradas de su blog, una bitácora muy personal seguida por más de 300 personas (sólo en Blogger).

Jara C.: Tu último libro La niña de las narajas. Palabra de Awixumayita surge de tu blog. ¿Definirías a ambos (libro y blog) como tu diario de ficción?

Adriana Bañares Camacho: Sí, de hecho creo que es la mejor definición que podría darle: diario de ficción. Salvo los capítulos “Sin Título”, que pertenecen a una novela fragmentada que nunca llegué a terminar pero que publicaba en el blog al principio de los tiempos (2007); “La cena se está enfriando” y “Calladita y pelirroja: la ñoñas de la clase” (pertenecientes al tagla vida moderna“); los textos surrealistas “Cassia angustifolia” y “Cuando las palabras se disfrazan de mendigos…”; el relato “Orgasmos de plástico” (un guiño a mi álter ego Katriuska, el seudónimo que utilizaba para publicar relatos eróticos en Internet) y “Suicide Girl”, el resto del libro lo componene textos autobiográficos. Siempre con un toque de ironía y una redacción más literaria que la que utilizaría para un diario convencional. Es mi vida edulcorada con vistas a ser entretenida para los lectores.

J.C. : ¿Crees que el escritor es el escritor de su propia vida? ¿El autor necesita de la ficción o su propia alteración de la realidad llega?

A.B.C.:Bueno, todos somos de alguna manera los escritores de nuestra propia vida. La realidad no se altera, nos alteramos nosotros. Lo que se transmite al papel ya no es realidad, es una alteración de la misma. Parece que necesitamos darle otro cariz a lo que vemos -el escritor como espectador- para encontrar un sentido a la vida, para dejar de ser sólo los espectadores y convertirnos, no sólo en actores, sino en los protagonistas. Yo, por lo menos, no quiero morirme con la sensación de no haber hecho nada. Cuando tenía doce o trece años, comencé a escribir mi primer diario. Un día, estando con mis amigos en el chamizo, me di cuenta de que estaba pendiente de lo que hacían los demás para luego escribirlo. Me di cuenta de que mi diario no trataba de mí, sino de la vida de los otros, y decidí que eso tenía que cambiar. A partir de ese día decía alguna frase oportuna -no suelo hablar mucho, muchas veces, en reuniones sociales, me quedo callada sin aportar nada a la conversación- o a realizar determinadas acciones, sólo para poder tener algo sobre lo que escribir -sobre mí- en el diario. Siempre he sentido que no soy la protagonista de mi propia vida.

J.C.: ¿El blog es una manera quizá de saber hasta dónde llegas como protagonista de tu vida, porque son los demás los que te juzgan? ¿Ves en las bitácoras uno o varios géneros literarios nuevos? ¿Qué otros blogs sigues?

Publicidad de Google en el blog La niña de las naranjas

A.B.C.:Sí, así es. La gente se acerca, entra al blog y, ya sea porque le gusta o para insultarme, vienen a “mi mundo”, a verme a “mí” o lo que quiero que sea que vean de mí los demás. Soy una exhibicionista de mierda. Busco la atención que no me prestan en la vida real. Pero hasta cierto punto. Realmente he hecho un personaje de mí. Awixumayita es una alteración de lo que es Adriana. Y sí creo que ha surgido un nuevo género literario. Durante los primeros años del blog, entre el 2006 y el 2007, sobre todo, los blogs estaban más cerca del diario. Recuerdo el primer blog que seguí: El amor es sólo sexo con palabras bonitas. Hace tiempo que no entro, y no sé si sigue la misma línea, pero al principio era un diario en su acepción más clásica. Una chica (Laila) nos contaba su vida, sus relaciones con los hombres y, lo más atractivo de su blog, las conversaciones con su mejor amigo, Andrés. Después hubo un auge en los blogs eróticos, (el desaparecido blog de Rubia Underground, La Sin nombre o Sara en su blog No llores sola, cuando empezó… ahora se ha pasado a la poesía facilona de amor) también muy autobiográficos y cutres en su mayoría. Los blogs se convirtieron en un círculo de voayeurs y exhibicionistas muy gráficos… pero sobre todo emocionales. Últimamente lo que veo en los blogs es a mucha gente que quiere dedicarse al mundo de la literatura. Muchos blogs donde la gente sube sus relatos de ficción, sus poemas… Y también blogs de información y cultura, como este mismo, pero también “espacios culturales”, antologías virtuales, como la version en blog de La Fanzine, Tenían 20 años… Por otro lado, cada vez se va perdiendo más el espírtu blog del principio. ¡Parte de culpa la tiene Facebook! Lo dice Ibrahím [Berlín] y por eso ha creado el proyecto Fight Blog. Aunque creo que está un poco equivocado. Fight Blog propone volver a la esencia del blog permitiendo el anonimato en los comentarios. Pero creo que la esencia del blog va más allá del mero exhibicionismo para un público anónimo que insulta. Por otra parte, sigo Retales de tormenta, el blog de Valle Camacho, La dama atómica, Asperezas (el blog de Pepe Pereza), Dadanoias, Las tardes de verano son para los chicos que comen pipas (el blog de Zahara), Papel Mojado, Belén in Red… y el de Agustín Fernández Mallo, claro (jajaja). El resto de blogs que sigo son en su mayoría de música (El mundo de Tulsa, Laika, Indie Calling y, por supuesto, el de Patricia Godes, que es COJONUDO, y he descubierto hace poquito. Joder, prácticamente todo tías, no me había dado cuenta. Lo curioso es que la mayoría de los libros que leo están escritos por hombres. Qué curioso. Pensaré sobre ello.

J.C.: No sólo en Internet, que está al alcance de todos, el escritor se expone. El autor exhibe su yo en todas partes. ¿No crees? Y por otra parte, además de la cantidad de blogueros a los que lees, ¿cuáles son esos libros de cabecera y los autores que notas que te influyen o te han influido a la hora de escribir?

A.B.C.:Mira, esto que me dices me recuerda mucho a la última entrada que ha publicado Baco en su blog sobre Viscerales. Él dice que incluso los “autores que reniegan de la escritura confesional, que la aborrecen y la prohíben según sus sagrados mandamientos. Algún día se enterarán que, aun creando ficción, todo parte de sentimientos internos próximos a la visceralidad. Aun el más fantástico de los relatos”. No estoy completamente de acuerdo con él. Pero bueno, sí. El escritor se expone y exhibe. Hasta el que hace vainicas se expone. Si no te quieres exponer siempre queda el cajón y el candado.

Hace un par de años, me acerqué al poeta Al Berto gracias a Javier García Rodríguez, por aquel entonces mi profesor de Composición Literaria -una de las mejores asignaturas que más me han motivado en mis años universitarios ¡¡jorrl!!- y traductor de El Miedo. Creo que ese tipo de poesía me ha influido bastante. (Hola, soy Adriana y se me ha olvidado redactar). También Julio Cortázar (cómo no, hay un antes y un después de Rayuela…), Chuck Palahniuk, Foster Wallace, Céline (Viaje al final de la noche fue toda una revelación)… También me gusta mucho Agustín Fernández Mallo, aunque he de reconocer que no he leído mucho suyo. Nocilla Experience hizo que me enamorara de él perdidamente y ahora sufro un episodio parecido con El hacedor (de Borges), Remake… Mención especial también a Juan Bonilla. Tanta gente sola, en especial su relato Metaliteratura ha despertado en mí sentimientos que tenía muy olvidados.

J.C.: Sí, tienes razón. Parece que tus autores preferidos de libros son hombres y de blogs, mujeres. Con respecto a la poesía actual, vemos como el impulso femenino está haciéndola revitalizar, algo hasta ahora inaudito. ¿Ves el cambio? ¿Qué poetas actuales te gustan? ¿Cuáles creen que son fundamentales para entender la transición de un mundo patriarcal a uno de “paridad”?

A.B.C.: Sí, de hecho en los últimos años mi estantería se ha llenado de poemarios escritos por mujeres. Ada Menéndez, Eva Márquez, Safrika, Déborah Vukušić, Ana Pérez Cañamares, Carmen Beltrán, Saray Pavón… También, recientemente, tuve oportunidad de ver recitar a Isabel García Mellado en los Diablos Azules y me sorprendió muchísimo y muy gratamente (odio esta palabra, gratamente, agh. jaja). Pero no creo que se esté viendo un cambio. En realidad creo que la poesía escrita por mujeres la leen pocos hombres. Las mujeres que escriben sobre su sexualidad parecen estar estigmatizadas. “Otra poeta hablando de su coño”. Parece que a los hombres no les resulta cómodo leer sobre la mujer fatal, la sumisión al hombre o el “yo puta”, y eso lleva a críticas muy duras y sin fundamento como a las que se ve constantemente sometida la joven poeta Luna Miguel.

Foto de Óscar R. Cardeñosa cedida para esta entrevista.

No sé, leo a Ada o a Vuk y me parece que estoy ante una poesía feminista, pero también contradictoria en sí misma. Quiero decir… recuerdo una tira cómica de Mauro Entrialgo donde hablaba de Thelma y Louis como una película machista: mujeres que se comportan como hombres para reivindicar su feminidad (?) al tiempo que la… desprecian y aniquilan. No sé, no me entra en la cabeza. Después está el tema de las antologías de poesía y relato escrito por mujeres. Me suena a apartheid. Como lo último de la editorial Amargord: sacar una colección dedicada en exclusiva a las mujeres. La colección se llama Candela y en ella han publicado a la ya citada Ada Menéndez y a Ana Vega, entre otras. Esto me lleva a preguntarme si en las otras colecciones de Amargord se publica a mujeres o sólo a “las mejores”, las que se considera están “a la altura” de los hombres. Me parece denigrante. Lo que más me jode es que ellas acceden a publicar en este tipo de colecciones y se consideren feministas. Me niego a pensar que el camino de, como ellos dicen, “sacar de la sombra a mujeres poetas de la actualidad” sea apartarlas del “sitio de los hombres”. No sé, coño. Nadie se plantea: Quiero leer poesía escrita por hombres, voy a comprar una antología de poetos. No, coño, eso no pasa. Pero si quieres leer poesía escrita por mujeres puedes simplemente acceder a una de las tropecientas antologías de poetisas que han salido en los últimos años. Con vídeo promocional, por supuesto, con fotos de las guapas escritoras. Parece que el poemario está destinado al hombre y a la paja. Me toca las pelotas. Mira, me quedo con el último disco de Christina Rosenvinge (La joven dolores) y con Isabel Bono: la única poeta que me ha hecho llorar en un recital. Recordar: Sukút en Voces del Extremo.

  • Tïtulo: La niña de las naranjas. Palabra de Awixumayita
  • Autora: Adriana Bañares Camacho.
  • Editorial: Ediciones Emilianenses.
  • Nacionalidad: española.
  • Año: 2010.
  • Género: Diario de ficción.
  • Precio: 15 euros.

Bañares acaba de salir publicada en la antología Viscerales (Ediciones del Viento, 2011), junto a escritores como Vila-Matas, Manuel Vilas o David Refoyo. A principios de año también ha compartido con Gonzalo Álvarez Perelétegui espacio en una plaquette llamada La niña que arrastraba un globo roto en la hora del recreo (Colmo Colectivo, 2011). Por otra parte, Adriana Bañares continúa al frente (junto a Pat Maestro) de la publicación idependiente La Fanzine.

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La senda del perdedor

  • Título: La senda del perdedor.
  • Título original: Ham on Rye.
  • Autor: Charles Bukowski.
  • Editorial: Anagrama (Compactos).
  • Año: 1982
  • Número de páginas: 288.
  • Precio: 8,50 euros.

Hablar de Charles Bukowski (Andernach, 1920 – Los Ángeles, 1994) es hablar de las generaciones de jóvenes escritores que se han visto influidos por él. Del fracaso y del éxito amargo. De alcohol. De mujeres. De sexo. De un autor que, aunque cercano, sobrepasa a la Generación Beat. De suciedad. De realismo. De revolución.

Este libro es un ejemplo de todo lo anterior. Novela autobiográfica, como todo lo que escribió. Autoficción, donde Henry Chinaski es todo lo que él fue. El protagonista de La senda del perdedor recuerda en muchas ocasiones al protagonista de El Guardián entre el centeno, por la pasividad de su actos, por el pasotismo, por el abandono. Es, como dice la web de Anagrama, la historia del sueño americano vista desde abajo, o más bien, desde las entrañas, con ese estilo tan crudo, tan desprovisto de florituras. Tan sucio.

Pasaje inolvidable es aquel en el que Chinaski llega a la universidad (sin habérselo propuesto) y le preguntan qué quiere estudiar. Chinaski pregunta cuál es la carrera más fácil, a lo que le responden que periodismo. “Entonces en esa”, sentencia. El estudiante de periodismo que lee la novela no puede sino sonreír.

La senda del perdedor es el camino que comienza el niño y termina el joven, llena de recuerdos dolorosos, físicos, psíquicos. Descripciones de una familia desequilibrada, de una sociedad superficial, del sueño del escritor, frustrado por todos los rechazos de editoriales, críticos, compañeros… “Aquello era real, lo que leíamos en clase, no”, dice el músico Micah P. Hinson.

Para ello, Bukowski usa casi más descripción que narración. Eso provoca que el lector sea capaz de trasladarse al lugar: oler la comida podrida, sentir las descargas eléctricas o las palizas de su padre. Y es la descripción la crudeza.

Podéis leer cómo empieza la novela en el blog de Pepe Pereza.

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