A. Bañares: “Todos somos de alguna manera los escritores de nuestra propia vida”

Adriana Bañares Camacho. (Por Óscar R. Cardeñosa, foto cedida para esta entrevista)

Cuando entrevistas a Adriana Bañares Camacho (Logroño, 1988) no parece que estés mandando y recibiendo emails, sino teniendo una conversación de bar con una amiga. Su lenguaje hipertextual (no para de poner enlaces a las cosas que dice -casi todos han sido respetados en esta entrevista-) y su capacidad reflexiva en la pantalla del ordenador hacen obligado preguntarle por la existencia de nuevos géneros literarios gestados en Internet. Para ella, por lo que comprobamos, hasta la conversación es un nuevo género. Ganadora de la X Beca de Jóvenes Artistas con Proyección del Ayuntamiento de Logroño, el año pasado salió a la luz su segundo libro La niña de las naranjas, Palabra de Awixumayita (Ediciones Emilianenses, 2010), un libro generado a partir de entradas de su blog, una bitácora muy personal seguida por más de 300 personas (sólo en Blogger).

Jara C.: Tu último libro La niña de las narajas. Palabra de Awixumayita surge de tu blog. ¿Definirías a ambos (libro y blog) como tu diario de ficción?

Adriana Bañares Camacho: Sí, de hecho creo que es la mejor definición que podría darle: diario de ficción. Salvo los capítulos “Sin Título”, que pertenecen a una novela fragmentada que nunca llegué a terminar pero que publicaba en el blog al principio de los tiempos (2007); “La cena se está enfriando” y “Calladita y pelirroja: la ñoñas de la clase” (pertenecientes al tagla vida moderna“); los textos surrealistas “Cassia angustifolia” y “Cuando las palabras se disfrazan de mendigos…”; el relato “Orgasmos de plástico” (un guiño a mi álter ego Katriuska, el seudónimo que utilizaba para publicar relatos eróticos en Internet) y “Suicide Girl”, el resto del libro lo componene textos autobiográficos. Siempre con un toque de ironía y una redacción más literaria que la que utilizaría para un diario convencional. Es mi vida edulcorada con vistas a ser entretenida para los lectores.

J.C. : ¿Crees que el escritor es el escritor de su propia vida? ¿El autor necesita de la ficción o su propia alteración de la realidad llega?

A.B.C.:Bueno, todos somos de alguna manera los escritores de nuestra propia vida. La realidad no se altera, nos alteramos nosotros. Lo que se transmite al papel ya no es realidad, es una alteración de la misma. Parece que necesitamos darle otro cariz a lo que vemos -el escritor como espectador- para encontrar un sentido a la vida, para dejar de ser sólo los espectadores y convertirnos, no sólo en actores, sino en los protagonistas. Yo, por lo menos, no quiero morirme con la sensación de no haber hecho nada. Cuando tenía doce o trece años, comencé a escribir mi primer diario. Un día, estando con mis amigos en el chamizo, me di cuenta de que estaba pendiente de lo que hacían los demás para luego escribirlo. Me di cuenta de que mi diario no trataba de mí, sino de la vida de los otros, y decidí que eso tenía que cambiar. A partir de ese día decía alguna frase oportuna -no suelo hablar mucho, muchas veces, en reuniones sociales, me quedo callada sin aportar nada a la conversación- o a realizar determinadas acciones, sólo para poder tener algo sobre lo que escribir -sobre mí- en el diario. Siempre he sentido que no soy la protagonista de mi propia vida.

J.C.: ¿El blog es una manera quizá de saber hasta dónde llegas como protagonista de tu vida, porque son los demás los que te juzgan? ¿Ves en las bitácoras uno o varios géneros literarios nuevos? ¿Qué otros blogs sigues?

Publicidad de Google en el blog La niña de las naranjas

A.B.C.:Sí, así es. La gente se acerca, entra al blog y, ya sea porque le gusta o para insultarme, vienen a “mi mundo”, a verme a “mí” o lo que quiero que sea que vean de mí los demás. Soy una exhibicionista de mierda. Busco la atención que no me prestan en la vida real. Pero hasta cierto punto. Realmente he hecho un personaje de mí. Awixumayita es una alteración de lo que es Adriana. Y sí creo que ha surgido un nuevo género literario. Durante los primeros años del blog, entre el 2006 y el 2007, sobre todo, los blogs estaban más cerca del diario. Recuerdo el primer blog que seguí: El amor es sólo sexo con palabras bonitas. Hace tiempo que no entro, y no sé si sigue la misma línea, pero al principio era un diario en su acepción más clásica. Una chica (Laila) nos contaba su vida, sus relaciones con los hombres y, lo más atractivo de su blog, las conversaciones con su mejor amigo, Andrés. Después hubo un auge en los blogs eróticos, (el desaparecido blog de Rubia Underground, La Sin nombre o Sara en su blog No llores sola, cuando empezó… ahora se ha pasado a la poesía facilona de amor) también muy autobiográficos y cutres en su mayoría. Los blogs se convirtieron en un círculo de voayeurs y exhibicionistas muy gráficos… pero sobre todo emocionales. Últimamente lo que veo en los blogs es a mucha gente que quiere dedicarse al mundo de la literatura. Muchos blogs donde la gente sube sus relatos de ficción, sus poemas… Y también blogs de información y cultura, como este mismo, pero también “espacios culturales”, antologías virtuales, como la version en blog de La Fanzine, Tenían 20 años… Por otro lado, cada vez se va perdiendo más el espírtu blog del principio. ¡Parte de culpa la tiene Facebook! Lo dice Ibrahím [Berlín] y por eso ha creado el proyecto Fight Blog. Aunque creo que está un poco equivocado. Fight Blog propone volver a la esencia del blog permitiendo el anonimato en los comentarios. Pero creo que la esencia del blog va más allá del mero exhibicionismo para un público anónimo que insulta. Por otra parte, sigo Retales de tormenta, el blog de Valle Camacho, La dama atómica, Asperezas (el blog de Pepe Pereza), Dadanoias, Las tardes de verano son para los chicos que comen pipas (el blog de Zahara), Papel Mojado, Belén in Red… y el de Agustín Fernández Mallo, claro (jajaja). El resto de blogs que sigo son en su mayoría de música (El mundo de Tulsa, Laika, Indie Calling y, por supuesto, el de Patricia Godes, que es COJONUDO, y he descubierto hace poquito. Joder, prácticamente todo tías, no me había dado cuenta. Lo curioso es que la mayoría de los libros que leo están escritos por hombres. Qué curioso. Pensaré sobre ello.

J.C.: No sólo en Internet, que está al alcance de todos, el escritor se expone. El autor exhibe su yo en todas partes. ¿No crees? Y por otra parte, además de la cantidad de blogueros a los que lees, ¿cuáles son esos libros de cabecera y los autores que notas que te influyen o te han influido a la hora de escribir?

A.B.C.:Mira, esto que me dices me recuerda mucho a la última entrada que ha publicado Baco en su blog sobre Viscerales. Él dice que incluso los “autores que reniegan de la escritura confesional, que la aborrecen y la prohíben según sus sagrados mandamientos. Algún día se enterarán que, aun creando ficción, todo parte de sentimientos internos próximos a la visceralidad. Aun el más fantástico de los relatos”. No estoy completamente de acuerdo con él. Pero bueno, sí. El escritor se expone y exhibe. Hasta el que hace vainicas se expone. Si no te quieres exponer siempre queda el cajón y el candado.

Hace un par de años, me acerqué al poeta Al Berto gracias a Javier García Rodríguez, por aquel entonces mi profesor de Composición Literaria -una de las mejores asignaturas que más me han motivado en mis años universitarios ¡¡jorrl!!- y traductor de El Miedo. Creo que ese tipo de poesía me ha influido bastante. (Hola, soy Adriana y se me ha olvidado redactar). También Julio Cortázar (cómo no, hay un antes y un después de Rayuela…), Chuck Palahniuk, Foster Wallace, Céline (Viaje al final de la noche fue toda una revelación)… También me gusta mucho Agustín Fernández Mallo, aunque he de reconocer que no he leído mucho suyo. Nocilla Experience hizo que me enamorara de él perdidamente y ahora sufro un episodio parecido con El hacedor (de Borges), Remake… Mención especial también a Juan Bonilla. Tanta gente sola, en especial su relato Metaliteratura ha despertado en mí sentimientos que tenía muy olvidados.

J.C.: Sí, tienes razón. Parece que tus autores preferidos de libros son hombres y de blogs, mujeres. Con respecto a la poesía actual, vemos como el impulso femenino está haciéndola revitalizar, algo hasta ahora inaudito. ¿Ves el cambio? ¿Qué poetas actuales te gustan? ¿Cuáles creen que son fundamentales para entender la transición de un mundo patriarcal a uno de “paridad”?

A.B.C.: Sí, de hecho en los últimos años mi estantería se ha llenado de poemarios escritos por mujeres. Ada Menéndez, Eva Márquez, Safrika, Déborah Vukušić, Ana Pérez Cañamares, Carmen Beltrán, Saray Pavón… También, recientemente, tuve oportunidad de ver recitar a Isabel García Mellado en los Diablos Azules y me sorprendió muchísimo y muy gratamente (odio esta palabra, gratamente, agh. jaja). Pero no creo que se esté viendo un cambio. En realidad creo que la poesía escrita por mujeres la leen pocos hombres. Las mujeres que escriben sobre su sexualidad parecen estar estigmatizadas. “Otra poeta hablando de su coño”. Parece que a los hombres no les resulta cómodo leer sobre la mujer fatal, la sumisión al hombre o el “yo puta”, y eso lleva a críticas muy duras y sin fundamento como a las que se ve constantemente sometida la joven poeta Luna Miguel.

Foto de Óscar R. Cardeñosa cedida para esta entrevista.

No sé, leo a Ada o a Vuk y me parece que estoy ante una poesía feminista, pero también contradictoria en sí misma. Quiero decir… recuerdo una tira cómica de Mauro Entrialgo donde hablaba de Thelma y Louis como una película machista: mujeres que se comportan como hombres para reivindicar su feminidad (?) al tiempo que la… desprecian y aniquilan. No sé, no me entra en la cabeza. Después está el tema de las antologías de poesía y relato escrito por mujeres. Me suena a apartheid. Como lo último de la editorial Amargord: sacar una colección dedicada en exclusiva a las mujeres. La colección se llama Candela y en ella han publicado a la ya citada Ada Menéndez y a Ana Vega, entre otras. Esto me lleva a preguntarme si en las otras colecciones de Amargord se publica a mujeres o sólo a “las mejores”, las que se considera están “a la altura” de los hombres. Me parece denigrante. Lo que más me jode es que ellas acceden a publicar en este tipo de colecciones y se consideren feministas. Me niego a pensar que el camino de, como ellos dicen, “sacar de la sombra a mujeres poetas de la actualidad” sea apartarlas del “sitio de los hombres”. No sé, coño. Nadie se plantea: Quiero leer poesía escrita por hombres, voy a comprar una antología de poetos. No, coño, eso no pasa. Pero si quieres leer poesía escrita por mujeres puedes simplemente acceder a una de las tropecientas antologías de poetisas que han salido en los últimos años. Con vídeo promocional, por supuesto, con fotos de las guapas escritoras. Parece que el poemario está destinado al hombre y a la paja. Me toca las pelotas. Mira, me quedo con el último disco de Christina Rosenvinge (La joven dolores) y con Isabel Bono: la única poeta que me ha hecho llorar en un recital. Recordar: Sukút en Voces del Extremo.

  • Tïtulo: La niña de las naranjas. Palabra de Awixumayita
  • Autora: Adriana Bañares Camacho.
  • Editorial: Ediciones Emilianenses.
  • Nacionalidad: española.
  • Año: 2010.
  • Género: Diario de ficción.
  • Precio: 15 euros.

Bañares acaba de salir publicada en la antología Viscerales (Ediciones del Viento, 2011), junto a escritores como Vila-Matas, Manuel Vilas o David Refoyo. A principios de año también ha compartido con Gonzalo Álvarez Perelétegui espacio en una plaquette llamada La niña que arrastraba un globo roto en la hora del recreo (Colmo Colectivo, 2011). Por otra parte, Adriana Bañares continúa al frente (junto a Pat Maestro) de la publicación idependiente La Fanzine.

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Totémico

Carlos Chaouen es uno de mis cantautores preferidos. Mezcla de estilos, su música es tierna y desgarradora. Derrite sus influencias hasta hacerlas una. El flamenco, la poesía, el rock, cantautores como Joaquín Sabina o Silvio Rodríguez son algunas de ellas.

Tótem (2008) es mi disco preferido. Sus letras son prácticamente poesía. También me atrae la sencillez y la mezcla de rock con ritmos más tranquilos. Aquí os dejo el enlace para escucharlo en Spotify.

Carlos Chaouen – Totem

“Semilla en la tierra” pertenece a este disco. Pero también otras canciones memorables como “Flor de Bulevar”, “Buenos Aires” o “Faro del paraíso”. Kutxi Romero se suma a él en el tema “Corazón”.

Su último álbum de estudio, Horizonte de sucesos, está grabado entre Madrid y Valladolid por él mismo, y sigue sonando a tierra, a ensalada del sur, a escalofrío de sensaciones. Muy recomendable. Tenéis que escucharlo.

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“El panorama goza de buena salud, sólo hace falta que la poesía se acerque más al público”

Una voz sensible y potente. Un lenguaje insólito y un sentido de las cosas (los objetos, los lugares, las sensaciones) muy particular. Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, 1980) es una de las poetas españolas actuales más reconocibles. Su último libro publicado es Provocatio, que además viene precedido por un premio, el XVIII Premio de Poesía “Ana de Valle”. Sara Herrera Peralta no es nueva: ha publicado La selva en que caí (Torremozas, 2007), De ida y vuelta (Difácil, 2009) y Sin cobertura (La Bella Varsovia, 2010). Vive en París, pero sigue toda la actividad cultural española, de lo que da cuenta en su blog personal, El futuro tiene forma de huracán.

Jara C.: Tengo entre las manos Provocatio, tu último poemario publicado. La portada es ya toda una declaración de intenciones. ¿Había algo de deseo de entrar desapercibida, como una hormiguita, por las rendijas y los huecos para retratar cómo somos las personas?

Sara Herrera Peralta : Esas hormigas, cuya creadora es la artista avilesina Soledad Córdoba, representan el trabajo incansable de esos animales pequeños, que efectivamente pasan a menudo desapercibidos, pero que construyen “complejas, estructuradas y jerarquizadas sociedades“. Hay parte de retrato y parte de búsqueda, más que descriptivo, hay un trabajo que quiere hacer preguntas. Los ojos de la mujer buscan una respuesta en el lector.

J.C.: ¿En tus poemas también buscas esa mirada inocente, pero inquisitiva, que recorra los lugares sobre los que menos reflexionamos de nuestra ciudad, una ciudad que puede ser cualquiera? (Pienso, por ejemplo, en la peluquería, en el McDonald’s, en el Mercadona, en las propias aceras…).

S. H. P.: Provocatio quiso ser un humilde homenaje a los habitantes de la ciudad en la que ahora vivo, sí, pero es una ciudad que es también un poco mis ciudades anteriores, ciudades que serán, a su vez, muchas otras ciudades, incluso las que nunca pisé. Las páginas de Provocatio hablan de este mundo rápido y materialista, de sueños frustrados, pero también de nuevos proyectos y de esperanza. Quiere ser un grito, una llamada de atención. Todos esos lugares forman parte de nuestra vida diaria, de nuestro entorno, y lo cotidiano siempre me pareció materia poética.

J. C.: ¿Qué te sugiere la palabra realismo? ¿La asocias a tu poesía?

S. H. P.: “Realismo” me sugiere un movimiento, una corriente, una etiqueta, pero mi poesía trata de hablar del ahora, de hacer preguntas, sin muchos símbolos, sin un lenguaje complicado que se aleje del lector, eso es cierto. Me interesan autores a los que se les ha asociado con esa escuela o con la de la poesía social, imagino que es algo evidente.

J. C.: Igual que partes de un entorno local pero que se puede extrapolar, también con el lenguaje pretendes algo parecido, ¿no crees? No usas símbolos, pero sí que asocias conceptos que sorprenden, que emocionan o que asustan, aunque no te separes de la realidad.

S. H. P.: De lo contrario estaría acercándome más a la narrativa, que hablemos de ese entorno próximo no significa que el texto sea exclusivamente descriptivo. Busco el juego y la ironía, también, aunque sea algo con lo que uno deba andarse con cuidado.

J. C.: En otras ocasiones te han preguntado por la narrativa y por el hecho de que elijas poesía y no prosa para expresarte. Es una pregunta significativa. ¿De dónde viene este deseo de usar poesía para indagar en lo ajeno? ¿Cuáles son tus referentes a nivel artístico y tus autores de cabecera?

S. H. P.: No sé el porqué ni el cómo ni el cuándo exactamente empecé a escribir poesía. Lo que sí sé es que desde hace unos años es una forma de comunicar, de contar, y un género en el que me siento mucho más cómoda que en el resto. He bebido mucho de Szymborska, Hierro, Herta Müller, Valente, Goytisolo, Ángel González, Nicanor Parra, Juan Carlos Mestre, Juan Gelman, Benedetti, Blas de Otero… admiro a poetas más jóvenes y que escriben ahora como Miriam Reyes, David Eloy Rodríguez, Sofía Castañón, Carmen Camacho, Alba González, Elena Medel, Laura Casielles, Alberto Santamaría, Ignacio Escuín, Ana Gorría, Pablo García Casado, Mercedes Cebrián, José María Cumbreño o los portugueses José Miguel Silva o Filipa Leal. Me dejo muchos nombres y creo, además, que la poesía bebe también de la música o del cine y otras Artes, y entonces pienso en Tom Waits, Leonard Cohen, Georges Moustaki o Frida Kahlo, Chillida, Juan Genovés o Louise Bourgeois. Casablanca también inspiró un poemario. Y hablábamos antes de que lo cotidiano también es fuente diaria, también inspira. Mis referentes van y vienen, aunque algunos siempre están en el mismo lugar de la estantería, a mano por si acaso.

J. C.: Ahora que citas a poetas actuales… ¿Cómo ves el panorama español? Y ¿cómo es seguirlo “a distancia”, desde otro país? Supongo que hace que cambie mucho la perspectiva.

S. H. P.: En España hay mucha gente joven y/o novel escribiendo y publicando, gracias, entre otras cosas, a nuevos certámenes y a muchas editoriales independientes que consiguen sobrevivir y apostar por la poesía a pesar de la que está cayendo. Echo de menos más nombres de mujeres en la lista de muchos premios, en el catálogo de muchas editoriales, en la composición de los jurados o en los nombres de los críticos de los periódicos y medios especializados. También en los nombres de los autores de los libros de las críticas literarias. Pero a mí me parece, quizá por optimismo, que el panorama goza de buena salud, que hay muchas voces diferentes, que hay lugar para todos, y que hay más encuentros de poesía, festivales y otros tipos de eventos literarios o poéticos. Sólo falta que la poesía se acerque más al público, y hay muchas vías y formas de hacerlo, pero demasiadas partes implicadas. Cada vez que voy a una librería y me acerco a la sección de poesía me pregunto para quién estamos en realidad escribiendo. Cuántas cosas estamos haciendo mal.

J.C.: ¿Cómo se puede acercar la poesía al público? Tú coordinas el proyecto Yo también Leo, para el fomento de la lectura. ¿Crees que debería haber más propuestas como estas? ¿Se ve muy diferente el panorama en Francia o sufre de la misma abulia que España?

El panorama se parece al español. Nos da miedo lo nuevo, también la llegada del formato electrónico hace tener miedo a las editoriales, por ejemplo, pero no sólo a ellos, sino al resto de las partes implicadas en el proceso de edición. Ya se están haciendo cosas por la poesía, hay colectivos cuyas propuestas me parecen que se deben aplaudir, como las performances del Elefante Rosa, los ciclos y eventos del Cangrejo Pistolero, las fiestas polacas de la Bella Varsovia… Hay festivales y encuentros que se organizan con mucho trabajo y esfuerzo, como versátil.es, La ciudad en llamas, Cosmopoética… Hay gente trabajando y creyendo en ello; falta, sin embargo, una apuesta general por la Cultura, pero a nivel de gobiernos, de país. Hay muchas formas distintas, pero no me imagino cuál o cuáles de ellas serían las más acertadas o exitosas para que se pida más poesía en un país que se traga una programación televisiva llena de prensa del corazón y de “reality shows”. No lo sé, no sé cómo podríamos hacerlo mejor. Este año organizamos la segunda edición del proyecto “Yo también leo”. Consiste en que jóvenes, y no tan jóvenes, de hasta 30 años de edad (incluidos) envíen una pequeña reseña del libro que están leyendo, junto a una foto, a una dirección de e-mail para luego recopilarlas todas en el blog del proyecto. El/la ganador/a recibirá en su casa un lote de casi 30 libros firmados y dedicados por cada uno de sus autores, la mitad de ellos son de poesía. El proyecto es posible gracias a la generosidad de los escritores y de algunas de las editoriales que participan. A pesar de que no es la primera edición, de que en Facebook el proyecto tiene casi 300 seguidores, el plazo termina el próximo mes de abril y aún no ha participado nadie. No sé si es desidia, si es pereza, si es que no hay ganas de leer libros, no lo sé, soy de las que piensan que por el camino se aprende de los errores y que tal vez algún día, después de tanto equivocarnos, lo hagamos mejor.

  • Título: Provocatio
  • Autora: Sara Herrera Peralta
  • Nacionalidad: española.
  • Editorial: Ayuntamiento de Avilés (XVIII Premio de Poesía “Ana de Valle”).
  • Año: 2010
  • Género: poesía.

El próximo libro de Sara Herrera Peralta se llamará Shock y saldrá próximamente en Baile del Sol. Los beneficios de autor estarán destinados a una fundación benéfica para proyectos de escolarización y educación en África.

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“Los escritores somos muy conscientes de la fragilidad de los períodos de equilibrio”

Fotografía de Beatriz Martínez Morán

Profesor, investigador y poeta (ganador del premio de poesía Hiperión en 2009), Francisco José Martínez Morán (Madrid, 1981) se adentra en el mundo de la prosa con un libro que da mucho miedo: Peligro de vida (El Gaviero Ediciones, 2010). Un auténtico catálogo de las crueldades menos ostentosas de los seres humanos. Quizá por eso es un libro difícil de digerir de un trago.

Jara C.: Tu último libro se titula Peligro de vida, aunque bien podría llamarse Peligro de muerte. El volumen contiene una serie de relatos cortos, fragmentarios, sobre diferentes modos violentos de morir, de hacer daño a los otros, de exhibir las partes más oscuras de la humanidad. ¿De dónde viene este afán por retratar lo cruel, lo que falsamente se tiende a llamar “inhumano”?

F. J. Martínez Morán: El título de trabajo del libro era “Del hombre por el hombre”, quizás en recuerdo de Hobbes. Dado que tenía que encajar en la colección “Cartoné” de la editorial El Gaviero, que presenta una temática muy marcada, centrada en la muerte, me pareció fantástica la sugerencia de cambiarlo por “Peligro de vida”, una expresión que aún emplean muchas lenguas germánicas para expresar nuestro ‘peligro de muerte’ (de hecho, en castellano se atestigua esta forma aún a finales del siglo XVII). Todo surge, sencillamente, de la constatación de que el mundo, en cualquier tiempo y lugar, se mueve por mecanismos de dominación. Estar vivo entre humanos significa dominar o ser dominado.

J.C.: Has abierto en tu libro un abanico inmenso de modos de dominación, no sólo desde el punto de vista de la víctima, sino, sobre todo, desde la piel del verdugo. ¿Por qué decidiste darle esa importancia al “dominador” frente al “dominado”?

F.J.M.M.: No me lo había planteado nunca así. Es una perspectiva que no pensaba que se pudiera aplicar a su lectura, pero es muy cierta. Lo peor de todo es, desde mi punto de vista, que ambos papeles son casi siempre totalmente intercambiables. Eso es lo aterrador.

J.C.: Las personas adquieren esos dos roles al mismo tiempo en las guerras… ¿quizá es por eso que muchos de los relatos de Peligro de vida están ambientados en un periodo de guerra o posguerra? ¿Qué tienen esas épocas de horror que las hacen tan atractivas para los escritores que viven en periodos de paz?

F.J.M.M.: Exactamente. Es la causa. Supongo que en ese punto narradores e historiadores nos damos la mano: al fin y al cabo, y casi encendiendo un indicador de alarma, nosotros apelamos a una memoria fictica, pero igual de útil. Creo que los escritores somos muy conscientes de la fragilidad de los períodos de equilibrio. Por esa razón el libro se abre con un “Eso nunca me sucederá a mí”.

J.C.: ¿A veces da más miedo vivir que morir?

F.J.M.M.: Sin duda. Y con más frecuencia que sólo a veces.

Francisco J. Martínez Morán

J.C.: Hablemos del proceso… ¿Cómo es el momento en que un poeta decide ponerse a escribir estos relatos? ¿De dónde surgen? ¿Con qué imágenes brotan?

F.J.M.M.: Lo cierto es que siempre he escrito prosa. No sabría decir si fue antes que la poesía, pero desde muy joven ya escribía cuentos cortos. Yo me siento escritor en el sentido amplio del término, aunque comprendo a los que se decantan decididamente por uno de los dos géneros. Cada cuento ha surgido de un punto diferente, todos tienen un arranque distinto. Puede ser (a la manera de un poema) que surja primero una frase, pero también pueden provenir de la lectura de algún otro novelista o de periódicos y noticiarios. Siempre he sido una persona muy informada.

J.C.: ¿Y qué lecturas te han influido en él? Yo veo mucho de Carver en lo fragmentario, pero también de literatura española. ¿De dónde te has nutrido literariamente hablando?

F.J.M.M.: De Carver creo que hay poco, al menos en el primer plano: no me siento influido por él. Hay más de Auster en su vertiente de novela negra, Chandler, Hammett, algo de Graham Swift, bastante Flannery O’Connor y no poco de Fante… Mucho, mucho Kafka. Muchísimo, aunque parezca muy alejado de su estilo. Y mucho de Ovidio, sobre todo de sus obras del destierro. No faltan Brecht ni Kadaré. Y, por supuesto, voces en castellano actuales como las de Fernando Sánchez Calvo y Andrés Neuman o clásicas como las de Galdós y Cadalso. También hay mucho material visual: Isabel Muñoz, Gervasio Sánchez, cine negro y Kubrick. Aunque sea muy fragmentaria, pretende ser una obra totalizadora, panorámica.

J.C.: Hay mucho Galdós y muchas imágenes cinematográficas. Kafka como paradigma de lo incomprensible… La televisión, la literatura, el cine son, por lo que veo, ese escaparate donde se explora lo que en las conversaciones o en las relaciones sociales intentamos que no salga a la luz.

F.J.M.M.: Kafka es la enciclopedia de lo actual. Sin él no hay prosa honesta. Y puede parecer mentira, pero en productos tan aparentemente banales como los vídeos musicales se percibe ese bajo continuo, ese mismo ruido de fondo. La sintaxis visual de la MTV me ha influido muchísimo en la redacción de estos cuentos.

J.C.: Una última cuestión. Sé que estás ocupado ahora mismo con la tesis, pero qué será lo próximo: no hablo de libros cerrados, sino qué te da por escribir últimamente: tema y forma.

F.J.M.M.: Desde hace un tiempo ultimo un poemario. Yo me planteo, a diferencia de la mayoría de los poetas, los libros de poemas por etapas: se trata, desde mi punto de vista, de recopilar lo más presentable que tiene uno hasta la fecha, más que de escribir persiguiendo un tema. El tema llega, en mi caso, una vez cerrado el libro: se pueden radiografiar los intereses de unos años determinados a posteriori, no como premisa. Desde hace un par de años trato de cerrar una novela corta. Y he comenzado otra. Los cuentos que voy escribiendo en estos tiempos se están agrupando en una carpeta que se llama Felicidad. Y acabo de terminar un ensayo sobre ese tema, hace un mes o dos. Por lo demás, quiero terminar un cuento para niños que inicié la primavera pasada y es posible que en un par de meses aparezca un cuadernillo didáctico de ELE (ya corregí primeras pruebas). Para el verano quiero escribir la segunda parte (dedicada a prosa) del manual de escritura que apareció en 2008. Y en algún momento de 2012 espero poder reflotar junto a Fernando la revista Quebrados: ya lleva demasiado tiempo parada y le tengo muchísimo cariño.

 

  • Título: Peligro de vida
  • Autor: Francisco José Martínez Morán
  • Nacionalidad: española.
  • Editorial: El Gaviero Ediciones.
  • Año: 2010.
  • Género: relatos.
  • Precio: 16 euros.
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    Cháchara

    cháchara.

    (Del it. chiacchiera, en pronunciación infl. por ciacciare).

    1. f. Conversación frívola.

    2. f. coloq. Abundancia de palabras inútiles.

    3. f. pl. Baratijas, cachivaches.

    Dice la señora Rae.

    • Título: Cháchara
    • Autor: Juan Bonilla.
    • Nacionalidad: española.
    • Editorial: Renacimiento.
    • Año: 2010.
    • Género: poesía.
    • Precio: 9 euros.

    ¿Recordáis la peli de Nadie conoce a nadie? Si el nombre de Juan Bonilla no os dice nada: es el autor de la novela que dio título a ese filme.

    A pesar de ello, a pesar de novelas y de esta entrada sobre su poesía, Juan Bonilla es, sobre todo, un excepcional escritor de relatos. Tanta gente sola, de 2009, es uno de esos libros de (re)lectura obligatoria.

    Pero hablemos de poesía.

    “Cuestiones personales”, “Lugares sagrados“, “Imitraiciones” y “Literhartura” son las cuatro partes sobre las que se vertebra este poemario, merecedor del Premio Villa de Rota en su edición de 2009.

    Las cuestiones personales son poemas que giran en torno a su propio yo, al yo poético, al yo de todos. Al yo global (“La Y es un tirachinas. / la o una piedra”). Los lugares sagrados pueden ser santurarios o estadios de fútbol, hospitales, galerías comerciales o simplemente su Cádiz natal, que merecen una reflexión filosófico-poética, mezcla de realismo y sentimentalismo, de versos concisos ( “engañarme a mí mismo / con tal de no estar solo”) e imágenes teóricas (“cuando suene la hora en que dejen de sonar las horas”), donde el lenguaje adquiere protagonismo.

    Las imitraiciones son imposturas. Bonilla es Catulo es Quim Monzó es Gil de Biedma. Curioso camaleón. Literhartura concluye la obra con bofetadas de originalidad y cháchara (véase definición al principio de la entrada). Y termina con una revisión de la Rima IV de Bécquer. En todas partes, dice Bonilla, “encuentras poesía“.

     

    Esta entrada se acabó de publicar cuando @palomarinero tuiteó:

    “Y mientras saboreo una gominola de coca-cola, me pregunto qué coño voy a hacer de mi vida”.

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